
Mandar newsletters es la mitad del trabajo. La otra mitad es entender qué está pasando después de que el mail sale — y saber qué hacer con esa información.
La mayoría manda newsletters y mira si "fue bien" o "fue mal" en base a una impresión general. Pero sin números concretos, esa lectura es casi siempre incorrecta. Las métricas son la diferencia entre repetir lo que funciona y seguir haciendo lo que no.
Hay muchísimas métricas que pueden analizarse en cada campaña que se envía, pero hay tres principales:
¿Qué valores son buenos en cada caso? Para la tasa de apertura un 20-25% se considera promedio; por encima del 30-35% es buena señal. Para la tasa de clics, podemos esperar entre 2-3%; por encima del 4-5% es muy bueno. Finalmente, para la tasa de bajas, si está por debajo del 0,5% por campaña es saludable; si supera el 1% de forma consistente es una señal clara de que algo no está funcionando — ya sea por razones de contenido, frecuencia u otras que requieren diagnóstico.
Un mail que no llega a la bandeja de entrada (ya sea porque llega a SPAM o que directamente no llega), sencillamente no existe.
Medir y mantener en niveles óptimos la entregabilidad es clave, porque ignorarla implica desperdiciar el esfuerzo en las campañas y la inversión en las herramientas de email marketing.
Una herramienta para medir la entregabilidad es Mail Tester, es gratuita y en la agencia la usamos y recomendamos hace muchos años. Corregir los errores que se muestran allí no es sencillo, pero sirve como diagnóstico inicial.
Métricas defectuosas o muy mejorables no siempre implican un problema de contenido o de estrategia, sino que muchas veces son una señal técnica: listas con rebotes acumulados, dominios con reputación deteriorada, configuraciones que hacen caer los mails en spam ocasionan estos inconvenientes.
Es en este contexto en que nosotros, como aliados tecnológicos, podemos apoyarte. Y si además de estos inconvenientes técnicos estás pagando más de lo necesario por tu herramienta actual, puede ser un buen momento para conocer una alternativa que cuesta veinte veces menos que las más usadas del mercado.
En el contexto de una campaña de email marketing, estos problemas técnicos se van agravando con el tiempo, es un proceso más bien gradual que inmediato. Por este motivo hay que monitorear frecuentemente las métricas para identificar cuándo hay un inconveniente que tenemos que atender.
Además de las tres métricas mencionadas, hay una más que debe considerarse, que es la tasa de rebote. Me refiero a la cantidad de emails que no llegan a destinos sobre los envíos previstos en la lista y la campaña.
Si estás gastando demasiado dinero en las campañas que envías por correo o si estás teniendo muchos rebotes y no sabés cómo resolverlo, te invito a agendar una charla para que lo revisemos juntos.


