
Cuando un cliente nos cuenta que quiere rediseñar su sitio, las motivaciones pueden ser muy diversas: lo desarrollaron hace muchos años y ya se ve y se siente viejo. Otras veces los negocios cambian y el sitio deja de reflejar correctamente el tamaño de la empresa o los servicios que ofrecen. Pero en otras ocasiones el problema no es solo visual, sino técnico: tecnología obsoleta, plantillas de WordPress discontinuadas, vulnerabilidades de seguridad acumuladas.
Hablamos de rediseño cuando mantenemos la estructura de un sitio web y a partir de la misma modernizamos el diseño y cargamos nuevos contenidos, como textos, imágenes y videos, algunas veces en nuevas páginas que no existían en el sitio original pero también como nuevas secciones en páginas pre-existentes.
Sin embargo, si el sitio en cuestión tiene limitaciones técnicas de origen para poder realizar un rediseño, el trabajo involucrado en esos casos es equivalente a desarrollar un sitio web desde cero y lo recomendamos, ya que no es eficiente invertir tiempo y dinero en un sitio que por sus características pueda quedar completamente obsoleto en pocos meses.
Si el sitio se percibe lento, es muy difícil de mantener y se rompe seguido o si está constantemente requiriendo parches para subsistir y está en una situación de “mirame y no me toques”: cualquier actualización o cambio menor lo rompe, es muy posible que en estos casos un rediseño no sea lo más recomendable.
Por eso, siempre hacemos una revisión inicial para analizar posibles cursos de acción, ya sea: trabajar sobre la base existente y con la misma tecnología, rearmar el sitio con otra herramienta diferente (te recomiendo visitar este artículo comparativo aquí) o bien realizar un trabajo de mantenimiento, a veces con un cambio de infraestructura, sin requerirse un rediseño necesariamente.
Si el sitio web de tu negocio creció y cambió lo suficiente como para que el sitio no lo represente adecuadamente, más allá de cualquier aspecto técnico de fondo, el sitio deberá ser rediseñado o rearmado de cero.
Este proceso es ideal para replantear lo que el sitio web comunica y cómo lo hace: se suele aprovechar para actualizar imágenes, sumar algún video institucional si no se estaba usando ninguno y repensar la estructura general también. Además, en estas ocasiones pueden refrescarse los colores corporativos y modernizarlos un poco o reemplazar algunas de las tipografías utilizadas.
Cada proyecto para nosotros empieza con una conversación: es importante conocer a quien tenemos del otro lado, entender mejor el negocio y sus necesidades y cómo un nuevo sitio puede agregarle valor a la empresa.
Analizamos distintos escenarios con sus pros y contras, presentamos las alternativas que consideramos viables en cada caso y son nuestros clientes los que toman la decisión final, siempre. Es un trabajo conjunto, en equipo.
Si estás analizando rearmar tu sitio web, agendá una charla gratuita conmigo y conversemos.


